Betty, la sirena coja

Foto de Roberto Nickson para: https://www.pexels.com

La luz penetra a través de las rendijas

De tus parpados cansados y soñolientos,

Emerges de las profundas aguas 

Donde se diluyen tus recuerdos, 

Sin ella, tu chica anfibia.

Y te sientes vacío y abandonado 

En las rocas de la escollera

De tu mente atormentada, 

Donde se estrellan 

Las olas de su memoria

Con la esperanza de verla aparecer entre la espuma

Una vez más.

Pero tu amada anfibia se fue mar adentro, 

Una tarde de verano, dejando las sandalias en la playa

Y una nota escrita de su mano bajo la toalla.

«Ningún hombre me ha amado como tú, 

Volveré a nacer para poderte besar una vez más».

Cada palabra del mensaje

fue un río de lágrimas en tus ojos 

Que desembocaron en un mar de desolación y pena.

«¡Vamos Ulises! Los héroes no lloran. 

La casa te invita a otro whisky,

Lo mejor para olvidar».

Dice el camarero.

«Cuéntanos la historia de tu chica, una vez más».

Dice un ebrio con voz pastosa.

«¡Qué tonto, qué ciego!

Confundir a Betty la  camarera, 

Con su prótesis de madera, coja y canosa

Con una hermosa sirena 

Con cuerpo de diosa  y cola de delfín».

Se burla un borracho.

Otro añade:

«¡Vaya par de patas para un banco!»

Y las risas se elevan en el aire, 

Graznidos de estúpidas gaviotas,

Aves carroñeras que se alimentan de jirones de carne, 

De tripulantes de barcos naufragados y de 

Despojos de vidas desechas que van a la deriva.

Pero tú Ulises no los escuchas, no entienden,

No han visto nunca una sirena, 

Solo han visto a Betty, la camarera mutilada, 

Nunca a una mujer, ni a tu bella ninfa, 

En su trono de coral rojo sentada, 

Reina de tu mar en calma. 

Y les hablas de ella, y recuerdas como la querías, 

¡Cuéntales Ulises! 

….

«Su mirada se perdía en la frontera infinita del horizonte

Contemplando el azul del mar 

Y el misterio de sus profundidades, 

Que se reflejaba en sus  ojos turquesa, 

Cambiantes como las mareas. 

De cómo el sabor a sal perdura

en la memoria de mis labios,

Cuando besaba  su piel desnuda

El aroma de su cuerpo era de fruta madura y vainilla, 

El tacto y el color de la piel

recordaba al rosado melocotón.

Sus labios sabían a miel.

Dulces eran las horas pasadas junto a ella 

Y las más hermosas.

No  importaba que también  me faltase una pierna,

La inédita historia de dos cojos enamorados.

Y me cantaba al oído en un lenguaje submarino,

Hecho de burbujas y destellos de luz.

Su voz no era lo que cuentan las leyendas ni los mitos,

Los cantos de las sirenas

No estrellan navíos  contra los arrecifes,

Ni envían tripulaciones al reino de Poseidón,

Alivian las almas del peso  de eslabones  y cadenas.

Tal era el prodigio que producían sus canciones.

Betty se llamaba mi amada anfibia. 

Y sé que vuestras cabezas creen que os miento,

Que todo es imaginación  de escritor 

Que vive del cuento.

Pero veo que calláis y los ojos os brillan,

Chiquititos como estrellas solitarias en la noche. 

El corazón se os ha entibiado dejando ir las penas, 

Y os ha revelado el secreto de mi sirena,

Y añoraréis su ausencia como yo,

Y esperaréis en el puerto su regreso,

Entre los escollos espumosos os parecerá ver su cola

 Y en la brisa creeréis oír su canto.

Mas todo será en vano, las olas me han traído su mensaje,

Me esperará en la playa, la próxima luna llena

Y emprenderemos un viaje».

Y Ulises tenía razón, 

Las mentes de los hombres no lo creyeron

Pero sus corazones envidiaron su destino.

 Al amanecer de la primera noche de plenilunio

 Encontraron su ropa junto a la pata de palo en la playa.

 En la arena aún podían verse las huellas

 De un par de pies caminando hacia el devenir.

Llamas

Movimientos ondulantes, felinos, de caderas sinuosas y rotundas, hipnótico espectáculo de  exóticas bailarinas ciegas, desnudas bajo encajes ígneos transparentes, púrpuras, amarillos y  anaranjados, tan leves y etéreos que se elevan al cielo acariciando el aire y dejando entrever la voluptuosidad de unos cuerpos dorados rodeados de  velos de seda ardiente…

Llamas…

Saltarinas y alegres duendecillas, sin edad, eternamente jóvenes, brujitas seductoras  que impregnan de magia y hechizos los cuentos que por las noches  se narran al amparo de su protectora presencia;  espectáculo fascinante, vivarachas, juguetonas, en ocasiones pícaramente tímidas, jugando al escondite, riendo y saltando sobre los troncos que arden en la chimenea.

Seductoras salamandras del fuego, que se deslizan sobre los leños, desnudas, provocadoras, chisporroteando guiños rubíes. Danzan alrededor de sus corazones de madera,  abrazándolos, acariciándolos  hasta que se entregan enamorados a sus encantos.  Y se deslizan sobre ellos y los besan rodeando su cuello con los brazos, con tal pasión que los troncos arden en deseo, humean sus cuerpos calientes y ser amados se convierte en su único anhelo.

Y se consuma el deseo, leño y fuego se funden, indistinguibles, y devienen una sola llama, una hoguera ardiente que lo devora todo.

Veo las llamas reflejadas en tus pupilas de cambiantes tonos naranja,  y el rubor en tus mejillas sonrosadas y cálidas, tu boca son dos rubíes que rivalizan en intensidad con el rojo púrpura e incandescente de las ascuas, tus labios son fuego ardiente,  sabrosos y embriagantes como una fresa madura. Y cuando pronuncian mi nombre se convierten en aliento de fuego que quema  mi piel y hace hervir la sangre que corre por mi cuerpo. Mis emociones y mis fluidos se convierten en lava del volcán que arde de deseo y amor por ti en mis entrañas y en mi corazón.  Y tú lo sabes…porque en mis ojos ves reflejados los tuyos y en ambos arde la misma llama, y siento las ondas  de tu océano agitarse tumultuosas bajo tu pecho cuando te abrazas a mí, noto como aumenta la intensidad de las olas, crecen y se curvan  en círculos de espuma y de anhelos. Pasión es el nombre de tu mar y del oleaje tempestuoso  que se abalanza sobre mi montaña de fuego. Y se produce el encuentro, el volcán  estalla  al sentir el contacto de tu agua salada y fresca. Arroyos de agua ardiente y fuego líquido surgen en la nacida nueva tierra, ríos con sabor a miel. 

―Me ha encantado este beso ―dice ella.

―Ha sido inmenso, como asistir a la creación de una nueva estrella ―dice él.

―Podríamos crear toda una galaxia ―dice la mujer.

Con el dedo de la mano  dibuja un corazón en el pecho desnudo del chico, mientras se pasa la lengua por los labios y lo mira con ojos de gata.

―Un Big Bang, es mucho mejor ―dice el hombre.

Se inclina sobre la amada ―recostada en el sofá, desnuda bajo la manta― y mete la cabeza bajo la cálida cobertura. Ella suspira al notar la lengua húmeda y ardiente sobre su piel.

FOTOGRAFÍA by Quirico Molina

Colaborando en Masticadores, clic…clic.
Espero os guste.

Masticadores

—Me gustaba fotografiar árboles, capturar los detalles impresos en cada tronco, sus pieles rugosas, duras y ásperas de seres prehistóricos, los últimos antiguos. A menudo, bajo su abrazo protector crecían los jóvenes retoños de corteza lisa, verdosa y blanda. A uno de ellos le hicimos un tatuaje, un corazón con nuestras iníciales.

Nuestra vida era semejante a las ramas, intrincados cruces y laberínticos caminos que transportan la vida hasta el último y más alejado ápice. Nadie fotografía los tallos, la maraña, la espesura. Nosotros la eludíamos también en nuestros silencios de bosque callado.

¿Y las hojas? ¡Qué maravilla! Eran su temática preferida. Capturan las caricias de los rayos del sol, y fermentan los tonos verdes hasta transmutarlos en ocres, rojos y oro. Luego cuando las agujas del tiempo señalan la hora, se desprenden convertidas en una lluvia cromática, en una alfombra crujiente, con olor a musgo, setas, tierra húmeda y…

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Renacimiento

El nacimiento de Venus – Sandro Botticelli

Simonetta pintaba en las rayas que dibujan las espirales del tiempo, estelas transparentes de la eternidad, con la paleta cromática del arcoíris, un solo rayo de luz transparente  abierto a infinitas posibilidades ―la magia existe si previamente está quien la hace posible― Impregnaba el pincel en los colores de las llamas, bien empapado,  y con el gesto seco y preciso de una diosa salpicaba el lienzo, cientos de gotas en caótico desorden se estrellaban contra la blanca tela ―¿la nada?― y se escurrían como lágrimas sin dejar rastro de color hasta el precipicio del marco, y cuando el mundo callaba expectante e indignado ante el deprimente arte, allí estaba la magia. Movía el pincel/batuta hacia arriba, un solo gesto, y las gotas multicolores se agitaban como larvas de algún insecto, y de las gotas aplastadas salían ápices que se transformaban en vértices, como aparecen los dedos al abrir el puño, y se convertían en hojas de arce con los colores del fuego, los tonos del otoño, y aleteaban tímidamente convertidas en mariposas para emprender el vuelo hacia lo alto, abandonando el cuadro, llenando el cielo de parpadeos, para después regresar al lienzo y allí permanecer quietas en una nube globosa, palpitante, transformándose de nuevo  en hojas, con las tonalidades  que robaron al sol y que ahora lo recuerdan y convocan,  como niños huérfanos llamando a su padre…y el padre, durmiente, dentro del dorado lecho foliar se despereza y abre los ojos en cada hoja simultáneamente, convirtiéndolas en luz, y el árbol ―sin tronco, ni raíces―se estira alargándose y curvándose sobre el ojo de la eternidad, convertido en la espiral del tiempo, una galaxia cuajada de estrellas, miles, que palpitan en las pupilas de Simonetta.

Y siente la necesidad de no estar sola, la sed de buscar un compañero para atravesar la eternidad y alcanzar ese lugar prohibido del que hablan y que en ocasiones aparece en su visión. Traza una silueta con su dedo índice, un fino hilo de luz recorta el satinado y  estrellado cielo nocturno y se desprende una figura plana,  no mucho más que un trozo de papel pintado recortado de una pared tapizada con sueños y esperanza ,  aunque este no es un estampado sin vida, son diminutas flores, miles de estrellas diminutas  que respiran luz blanca, pulsante, rítmica. El latido de un corazón aparece en la ecografía de las estrellas, y con cada respiración se  añade tridimensionalidad a la forma pensada, lentamente se expanden los volúmenes, redondean y emerge un rostro, sus facciones revelan a alguien cuyo perfil ha dibujado tantas veces con el lápiz que ha dejado un molde en los circuitos de su memoria, es David, el que la gente llama de Miguel Ángel en el lugar prohibido, el arquetipo de la perfección. Finalmente completo y desnudo ante ella, como tallado en un bloque de diamante, cada arista refulge y multiplica la luz blanca en abanicos de colores que se expanden hacia la eternidad, es el nacimiento de una estrella, de un dios, del propósito de encarnarse en un cuerpo vivo y experimentar la vida. El anhelo de mortalidad que enfrentó a legiones aladas hace eones sigue siendo inmortal, la sed de existir no se extingue nunca.

Me veo reflejada en tus ojos de cristal, David, en el paraíso me dibujaron como Venus en la obra de Botticelli, desnuda como tú, arquetipo  femenino de un ideal. Fue efímera mi vida, era legendaria mi belleza, una flor en una frágil copa de cristal. Cruel fue mi destino, apenas mojarme los labios con el sabor de la ambrosía y tuve que renunciar a todo cuando me llevó la  Parca. Ya entonces te dibujaba una y otra vez, recorría tu rostro en el papel y sentía tu piel cálida y tus relieves bajo la yema de mis dedos. No pude concluirte, no pude sentirte y amarte, solo tú conoces mi nombre, Simonetta, porque eres parte de mí, nacido de mi propósito y de mis deseos no satisfechos que conmueven al universo.
Por ello has venido, para volver a nacer, para poderte besar una vez más, porque aunque te he amado en sueños, nunca he notado la calidez de tus labios, y el sabor que destilan, sé que saben a miel…y volvería a morir y volvería a nacer una y otra vez, por besarte una vez más.

Me desprendo de la capa que cubre mi desnudez, mi cuerpo es un prisma luminoso como el tuyo, refulgen en todas direcciones rayos de colores que se convierten en hilos flexibles de cristal, me abrazo a ti fuertemente, tu no deseas perderme de nuevo, los hilos nos rodean y forman un capullo de luz a nuestro alrededor. Fuera o dentro, depende de la visión, en el espacio acogedor, de terciopelo negro, la eterna matriz de la creación se dilata.

En otro lugar:

Noticias: En Florencia han desaparecido dos de las obras más significativas del Arte del Renacimiento. El robo fue simultáneo en las dos galerías de arte. Las cámaras de seguridad, en ambos casos, únicamente han captado un resplandor que se reduce a un foco de linterna que se dirige hacia las puertas y las atraviesa. Se sospecha que los ladrones han utilizado tecnología avanzada de camuflaje lo que hace imposible su identificación.

En otro lugar:

―Dos ristretto  y dos raciones de tarta de manzana, por favor ―pide David.

―Me moría de ganas de probar esto que llaman café ―dice Simonetta.

―Tenemos toda la eternidad, para probar esto y muchas otras cosas, y le guiña un ojo.

Se acercan el uno al otro. Se besan.

David – Miguel Ángel Buonarroti

Boca de guitarra

Roberto Hidalgo es un compositor y poeta urbano de gran sensibilidad, un «bluesman» de Alicante, del cual tengo el honor de ser su amigo. Perded el tiempo de escucharlo y ganaréis en calidad de vida, pues la música y la poesía son el bálsamo del caminante.

Nos conocimos hace ya unos años, trabajando en las alturas. No, no éramos ángeles camuflados, ni azafatos de vuelo, ni funambulistas caminando por la cuerda floja, ni pilotos de ultraligeros, ni superhéroes encaramados en antenas parabólicas vigilando las calles…bueno lo de superhéroes, un poco sí. Trabajábamos en el sector de la construcción, a veinticuatro plantas del suelo en andamios donde no hubiese subido ni spiderman y bajo presión del villano de turno, pero no era la ausencia de vértigo lo que nos permitía «volar» sino las alas de la imaginación, la creatividad y la ilusión de compartir aquello que nos hacía felices a nosotros: los sueños.

Los sueños hacen libre al hombre del encierro de la crisálida de la mente, en ocasiones nuestro peor enemigo. Y el tiempo ha pasado desde entonces y no hemos dejado de volar, en cielos distintos, siempre libres.

Cordones de mimbre

Los problemas que tenemos son la fuerza que nos impulsa para vivir.

El destino es un libro que ya está escrito, con todos sus capítulos, aunque  con nuestros ojos veamos  las páginas en blanco. Y deseamos rellenarlas poniendo en ellas todas nuestras ilusiones y esperanzas aún sin saber que lo que nos conviene muchas veces no es lo que nosotros elegiríamos, porque hay una cierta confusión en el hecho de no aceptar la vida como es, la única certeza real, tal y como la estamos experimentando en este preciso instante. No hay otro instante, ni otra vida. Sé feliz.

«…Me dijo que su libro se llamaba el Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin.

Me pidió que buscara la primera hoja.

Apoyé la mano izquierda sobre la portada y abrí con el dedo pulgar casi pegado al índice. Todo fue inútil: siempre se interponían varias hojas entre la portada y la mano. Era como si brotaran del libro.

– Ahora busque el final.

También fracasé; apenas logré balbucear con una voz que no era la mía:

– Esto no puede ser.

Siempre en voz baja el vendedor de biblias me dijo:

– No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita admiten cualquier número.

Después, como si pensara en voz alta:

– Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo.»

Fragmento de: El libro de arena de J.L.Borges

EUDEMONÍA by Quirico Molina

Reblogueado, y compartido, desde MasticadoresMéxico. Un cuento sobre la felicidad comercializable.

MasticadoresMéxico // Editora: Scarlet Cabrera

Photo by cottonbro on Pexels.com

Dicen algunos que el eje de la tierra dejó de estar inclinado y ello afectó a los campos magnéticos dando una nueva orientación a la humanidad. Otros opinan que la esperada alineación planetaria modificó la frecuencia vibratoria de nuestro astro, los más excéntricos adjudicaban la acción a seres de otras galaxias, los espirituales creen que fue motivado por una intervención de la divinidad, los materialistas a la optimización de los recursos económicos, los políticos a la provechosa y honesta gestión de sus gobiernos, los religiosos a su buen ejemplo, filósofos y psicólogos al hecho de que la lógica se había impuesto finalmente sobre los instintos primarios. Se hablaba de sociedad madura que había alcanzado la edad adulta. Se mencionaba la nueva era, un cambio de conciencia planetaria en el que habían participado innumerables gurús y seres evolucionados de esta y otras dimensiones, incluyendo a las…

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El dedo y el ojo by Q. Molina

Colaborando en Masticadores.
Gracias J re Crivello.

Masticadores

¿Cansado de las placenteras tardes de domingo, de los bucólicos paseos por campos de trigo salpicados de amapolas —o de girasoles—? ¿Agotado del confort que le proporciona su colchón de visco látex y del típico “sofá y mantita” de las tardes lluviosas? ¿Empachado de la fauna edulcorada: unicornios blancos con crines arcoíris, delfines, ositos panda, tortuguitas y otras especies afelpadas? ¿Saturado de la felicidad envuelta en crujiente papel de celofán con lazo rojo? ¿Hastiado del bienestar y de una vida plenamente satisfactoria?

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Poner el dedo en el ojo. Ref.: Pdo17.

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NÁYADE/Final/De Quirico Molina by Scarlet Cabrera

Comparto con vosotr@s este exquisito y profundo homenaje a Náyade, de la mano de la editora de Masticadores México, Scarlet Cabrera.

MasticadoresMéxico // Editora: Scarlet Cabrera

Pero las fuerzas del inconsciente aparecen con mayor frecuencia, no en el material clínico sino también en el mitológico, religioso artístico y todas las demás actividades culturales con las que se expresa el hombre. Evidentemente, si todos los hombres tienen heredadas en común normas de conducta emotiva y mental (que Jung llamó arquetipos) es de esperar que encontremos sus productos (fantasías simbólicas, pensamientos y actos) prácticamente en todo campo de actividad humana. (1)

Marie-Louise von Franz

Pero si bien a mucha gente le encantaba oírla, a algunos sujetos no. Sus discursos morales con los más jóvenes les parecían «peligrosos». La palabras «conservación» y respeto a la naturaleza les parecían revolucionarios

Náyade.Q.M.

https://pixabay.com/es/photos/monta%c3%b1as-lago-naturaleza-agua-4641428/

El mito, particularmente, trata preguntas existenciales del ser humano, dado que da explicación a la creación de los objetos, el origen de los seres, la muerte, el nacimiento, el bien, el mal, las tradiciones, los fenómenos…

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