Cordones de mimbre

Los problemas que tenemos son la fuerza que nos impulsa para vivir.

El destino es un libro que ya está escrito, con todos sus capítulos, aunque  con nuestros ojos veamos  las páginas en blanco. Y deseamos rellenarlas poniendo en ellas todas nuestras ilusiones y esperanzas aún sin saber que lo que nos conviene muchas veces no es lo que nosotros elegiríamos, porque hay una cierta confusión en el hecho de no aceptar la vida como es, la única certeza real, tal y como la estamos experimentando en este preciso instante. No hay otro instante, ni otra vida. Sé feliz.

«…Me dijo que su libro se llamaba el Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin.

Me pidió que buscara la primera hoja.

Apoyé la mano izquierda sobre la portada y abrí con el dedo pulgar casi pegado al índice. Todo fue inútil: siempre se interponían varias hojas entre la portada y la mano. Era como si brotaran del libro.

– Ahora busque el final.

También fracasé; apenas logré balbucear con una voz que no era la mía:

– Esto no puede ser.

Siempre en voz baja el vendedor de biblias me dijo:

– No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita admiten cualquier número.

Después, como si pensara en voz alta:

– Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo.»

Fragmento de: El libro de arena de J.L.Borges

Entre los duendes y los trolls

John Bauer (Jönköping​ 4 de junio de 1882​ – lago Vättern, 20 de noviembre de 1918) fue un ilustrador sueco conocido por la serie de ilustraciones Bland Tomtar och Troll (Entre los duendes y los trolls), un libro de cuentos. (Fuente: Wikipedia)

Hace ya unos años que conozco la obra de John Bauer, exquisita y delicada como copas de fino cristal. Sus personajes son frágiles y melancólicos, etéreos como sus princesas de largos cabellos o entrañables, recios y achuchables como sus trolls de grandes narices. La infancia siempre presente, sus protagonistas apenas han dejado la niñez, quizás porque es en esa etapa de la vida, John sabía del poder de manifestación y creación de la mente infantil, la ilusión, la magia se puede manifestar y convertirse en realidad. Mejor dicho, la realidad es pura magia y asombro.

Una tarde de verano fueron con Bianca Maria a lo profundo del bosque

No obstante, sus bellas creaciones, y quizás debido al uso austero del policromátismo y colores vivos, transmiten un estado anímico de tristeza. Los duendes, trolls, hadas y princesas de los cuentos clásicos a menudo rebosan colorido, alegría y… «fueron felices». Con John Bauer, queda la incertidumbre…En algunas ocasiones he llegado a pensar que una persona así, con esa sensibilidad artística, seguramente podía extenderla a otras facetas de su vida. ¿Premonición? Su vida, el fin de la misma, no tuvo un final feliz. Murió a los 35 años, ahogado en un naufragio, junto a su mujer y su hijo de dos años.

Trolls de raíz

Y entonces ves que eran ellos, sus personajes, los más apenados, los conocedores del destino de su creador. ¿De dónde surgen los personajes, sino del mismo lugar donde habita el destino? Sí, tan cerca….de un cuento. El libro de tu vida, ya escrito y con las tapas cerradas, todo está en él, pero cada día solo te permite leer una página. Disfruta el presente.

La princesa Tuvstarr contemplando las aguas oscuras del lago del bosque

Héroes anónimos: todos nosotros

Hace unos años ocurrió un hecho criminal en un país hermano, una injusticia que costó una vida inocente en trágicas circunstancias. De aquellos días es este escrito, no es mío, lo conservo desde hace mucho tiempo porque, aparte de conocer a los protagonistas, refleja no solo un estado de ánimo de desamparo y soledad ante las desgracias, sino que también habla de resiliencia, fuerza y coraje, de ese héroe que todos somos cuando las circunstancias lo requieren. Este pequeño montaje es un canto a la vida, al optimismo, a las infinitas maravillas y posibilidades que portamos dentro, a veces quizás no manifestadas aún, pero ahí están esperando por nacer y manifestarse llegado el momento…héroes anónimos sin iniciales en la ropa, pero con rayos X en el corazón.

Nostalgia del Viejo Oeste

«¿Adónde vas?
Al mismo sitio que tú, Jeremías: No lo sé».


« Cabalgue hacia el oeste a la puesta de sol y tuerza a la izquierda. En las Montañas Rocosas. Déjate guiar por el viento y no pierdas de vista el horizonte».

Frases de: Las aventuras de Jeremías Johnson

Las ilustraciones son del pintor méxicano Alfredo Rodríguez, sus pinturas una obra de arte del realismo y del detalle, así como del uso del color. Hace años que me cautivaron. Especialista en retratar el viejo oeste y sus pobladores. Sensibilidad en estado puro.

Si queréis conocer más y disfrutar con este genio, aquí:https://www.yaconic.com/alfredo-rodriguez-hiperrealista/

Todos tenemos un alma aventurera 🙂

El lago

Foto de Maksim Romashkin en Pexels

«…Aparece una imagen, ¿un recuerdo, una premonición? Está jugando a la salida del colegio con los demás niños. Ha nevado. Empujan una esfera algodonosa y fría para que ruede. Van a hacer un enorme muñeco blanco. Tiene los dedos como carámbanos, los guantes de lana empapados, el cuerpo caliente y sudoroso, excitado por el juego. No lo acaban porque comienza la batalla con bolas de nieve. Ella está en el bando perdedor. Para dignificar su derrota y mostrar su valor, los vencidos deben caminar sobre el estanque helado hasta la isleta situada en medio. El sol se oculta y vuelven a caer copos blandos y lentos.

“¡Venga gallinas, hasta el centro!”, ordena uno de los vencedores. Y los tres avanzan en silencio, lentamente, apoyando los pies con cuidado, tratando de oír el sonido delator que producen las grietas, la señal de alarma para echarse atrás y salir corriendo. El agua cristalizada refleja la luz de las farolas, del cielo apenas llega claridad. En la isla, los cisnes acurrucados con el cuello entre las alas se protegen del frío y dormitan. La nieve sigue cayendo, plumones suaves y blancos de almohada.

 La superficie nívea cruje cuando dan el octavo paso, a cuatro metros de la orilla; corren, pero acaban hundiéndose. El pequeño lago no es profundo y ellos saben nadar. Lo peor que puede pasar es hundirse bajo la gélida cubierta y que al intentar salir a la superficie no encuentres el agujero.

 “Lola, Lola, vamos, sal…”, oye que la llaman desde la orilla, nota las voces angustiadas. Las niñas lloran, los niños gritan y berrean tanto como sus pulmones les permiten. Le llegan los sonidos lejanos, distorsionados, como las canciones de los vinilos que giran con pocas revoluciones… ”Looolaaaa, Looooolaaa…” Voces de dibujos animados, le da la risa. Siente frío, está aterida, se está congelando, se queda rígida y quieta… Una tibia calidez sustituye la frialdad y un sopor la rodea meciéndola en el olvido».

Antony Hegarty -Anohny- , versionó hace unos años The lake, el poema de Edgard Allan Poe. Una versión conmovedora, muy bella.

Otro lago famoso es sin duda el lago Michigan en Illinois, donde desaparece la pequeña Tally, en el turbador relato clásico El lago de Ray Bradbury.

Los lagos y su aura de misterio, siempre inquietantes, testigos silenciosos, guardianes de secretos, quizás en ello radica el origen de la tristeza y la melancolía que los envuelve.

Paloma negra

Tori Amos – Foto de Desmond Murray

De Tori Amos, dice Wikipedia:  «Es considerada como una de las artistas femeninas vanguardistas de los 90′, por sus canciones líricamente opacas, pero intensamente emocionales…» Y tienen razón, incluso añadiría épicamente emotivas. Siento debilidad por ella, desde hace años la sigo y sus temas en varias ocasiones han constituido la banda sonora de algunos de los relatos que he escrito. Su música, voz, transportan de manera inexplicable, permiten viajar a profundidades inexploradas y a lugares  desconocidos, añadiendo intensidad a algunos pasajes…y digo inexplicable porque pese a que muchas  de las letras son muy crípticas, no obstante te llega el sentimiento, pasión, rabia, etc…por esa cualidad que posee la música, la poesía, de expresar con un mínimo de palabras la complejidad emocional y existencial del ser humano. La música es una especie de conexión directa, sin intermediarios, pensamientos y palabras, que empañen e interfieran en la comunicación, la resonancia, la conexión entre dos mundos, aparentemente uno externo, el que emite, y otro interno, el que escucha, pero realmente no hay dentro ni fuera, solo sensaciones unificadas que surgen simultáneamente.

En el cuento Tristania, el protagonista conduce el coche velozmente por una carretera peligrosa, en el aparato de música suena el O Fortuna de los cánticos Carmina Burana. Unos cantos irreverentes, críticos, un tanto sarcásticos e irónicos, denominados también poemas goliardos, para referirse a determinados monjes vagabundos, estudiantes bohemios y pícaros, juglares, que yo  comparo con los típicos cantos de las Tunas universitarias actuales. Y sin embargo el O Fortuna independientemente del contenido de la letra, es conocido universalmente como un himno épico,  muy utilizado tanto en campañas publicitarias, como en películas, porque exalta el ánimo, motiva, extasía, embriaga y por momentos nos hace sentir héroes capaces de gestas memorables. Un claro ejemplo de lo expuesto es la banda sonora de la inolvidable Excalibur de John Boorman.

Tori Amos, tiene un componente un tanto épico y dramático en algunas de sus letras, en otras habla de discriminación, política, sexo, igualdad, religión, etc… sin duda es polémica. La vida es una continua batalla que se desarrolla en muchos frentes, y no siempre se gana felizmente, a menudo se pierde dramáticamente, y a esas escaramuzas en la vida siempre les acompaña una B.S.O. una música de fondo, que actúa como un bálsamo que escuece al aplicarse pero que alivia al caminante. La música, y también las sirenas en ocasiones conducen con sus cantos a las rocas, viajes a dimensiones interiores desconocidas, pueden ser turbadores, inquietantes, pero sin duda bellos, hipnóticos, conmovedores. Tori Amos es una sirena.

Black Dove (January), me encanta. 🙂

Orígenes: El gringo by Natalia Doñate

Masticadores

Queremos festejar el II Aniversario del nacimiento de Masticadores, por ello, 26 autores invitados, publicarán en los próximos días.

No way“, se dijo al imaginarse malgastando sus días y sus noches entre nubes de polvo rojizo volátil y mosquitos, en ese paisaje apático de horizonte, animales ariscos, quebrachos blancos y colorados y más y más horizonte, que se hallaba a seis horas por ruta de tierra del pueblo más cercano. Pero también estaba ella, así que desarmó sus valijas sin chistar y nunca más volvió a abrirlas. Pocas ocasiones tiene un héroe enamorado de luchar contra monstruos o dragones por su amada y él se contentó con vencer su aversión al campo y al tercer mundo.

Cambió el té de las cinco de la tarde por tereré y chipá y se despidió de los leones de piedra deTrafalgar Square, inmortalizados en posición perruna por un…

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Orígenes: El trabajo de una vida by Franco Puricelli

Masticadores

Queremos festejar el II Aniversario del nacimiento de Masticadores, por ello 26 autores publicarán hasta el día 23 de Abril, Dia de Sant Jordi y del Libro. Gracias a todos por apoyar la plataforma y sus contenidos. Orígenes es un proyecto transversal que nos habla de momentos y espacios evocados por nuestros autores en su recorrido personal.

J re crivello


El trabajo de una vida by Franco Puricelli

Nos solía decir “cuando yo me muera, busquen en la casa, revisen bien que tengo toda la plata escondida ahí”. Si alguien se atrevía a mencionar el tema de la inseguridad, la abuela no tardaba en responder que, en este país, hay que estar loco para confiar más en los bancos y en el gobierno que en las paredes y las cerraduras.

Cuando llegó el momento, siguiendo estas exhortaciones, fuimos a revisar. Hacía años que no veíamos más que el primer…

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La isla de Rapa – Parte II

Rapa Iti – La increíble historia de Marc Liblin

Su prodigiosa existencia me cosquilleaba en las orejas después de una visita a Raivavae, una joya de isla situada a 800 kilómetros al sur de Tahití.

Genial para unos, patético para otros, Marc Liblin nació en Luxeuil en los años treinta, en Haute-Saône, de un padre maestro de forja.

A la edad de seis años, fue traumatizado por unos sueños incesantes en los cuales un viejo personaje le enseñaba física y sobre todo una lengua oscura –que él hablará corrientemente– pero de la cual absolutamente nadie conocía el origen.

Su infancia desde entonces se convierte en una pesadilla. Desde su más tierna edad, la huida, la lectura y la soledad se convirtieron en sus fieles aliadas. Durante años, errantes y repletos de expedientes tratará desesperadamente de conocer el origen de la lengua misteriosa que  habla.

A los 33 años desembarca en Bretagne. Está solo, frustrado y vive marginalmente. Allí el azar le hace encontrar dos profesores de lingüística y investigadores de la Universidad de Rennes que intentaron decodificar aquella lengua, analizar los sueños. Los ordenadores nacientes (en aquella época) sueltan chispas. Es una causa perdida.

Encontrará a un lingüista chino. Este le dirá que su lengua podría emparentarse con un idioma hablado cincuenta años atrás en las altiplanicies del Tibet.  Otros lingüistas le dirán que el sonido de esta lengua pertenece a una lengua Madre, arcaica, muerta. ¿Quizás el Arameo?

Es en un bar de Rennes donde encontrará la respuesta.  Bromeaba delante de un grupo de marinos tunecinos redondos como bolas. El barman los escuchaba atentamente.

Marc Liblin en un texto titulado “El nativo” cuenta:

“Él (el barman) fue directamente a los hechos. Yo he oído ya hablar de esta manera, era en una isla del Pacífico, en Rapa (…): Yo no hablo esta lengua, pero debería ver a Mérétuini Make, una polinesia”.

Esta mujer vive en una zona prioritaria de urbanización (viuda). Pero él no osa. No se atreve a abordarla, a hablarle. En septiembre de 1980 reencuentra a Charly, un tahitiano inadaptado, buscando ayuda. La ocasión es buena. Los polinesios ayudan a los polinesios.

“Fuimos rápidamente hasta su puerta (…). Él me hizo avanzar solo hacia la mujer que apareció, petrificada y silenciosa, esperando comprender el porqué de una visita tan extraña. Lo que sucedió en mi interior en aquel instante, lo ignoro. Pero, sin ningún preámbulo,  dirigí a la estatua que teníamos delante  el flujo de palabras de aquel otro lenguaje que en mis búsquedas pasadas, infructuosas, había contenido tanto.   La estatua respondió con la misma lengua…”.

Pasan unos años. Marc Liblin contrae matrimonio con Mérétuini. Deciden partir hacia Rapa.

Situada a 1.400 kilómetros al sur de Tahití, Rapa Iti, es una isla solitaria en los confines de las Islas Australes.  Ella es nombrada como la hermana pequeña (Iti) de la Isla de Pascua  – Rapa Nui (grande) –. El clima es fresco. En invierno la temperatura puede descender a 5ºC. Allí no hay palmeras cocoteras, ni cestas trenzadas, ni ninguna playa blanca, nada de exotismo.  Una población de  400 almas conectadas al mundo mediante un barco de avituallamiento periódico.

A pesar de su matrimonio (último y primero del año en la isla, el 31 de diciembre), Marc Liblin no ha sido realmente bien recibido, y sus preguntas sobre el origen de la lengua de Rapa irritan a la “comunidad de isleños”.

Escribió: “Mis tentativas de interpretaciones lingüísticas levantaron los rumores de un diálogo con los ancianos y sus espíritus” .

La pareja vivió en condiciones difíciles. “Durante seis meses (…), me desesperé de no poder comer más que raíces y corazones de helechos, peces aún vivos desmenuzados con los dientes, bananas verdes saladas por el agua del mar…”.

Volvió un año más tarde. Ejerce el empleo de secretario de ayuntamiento. Después fue maestro, iniciando a los jóvenes de Rapa en la física y la metafísica. Recoge informaciones y estructura teorías, algunas de las cuales son desconocidas, sobre la lejana Rapa Iti.

Incluso casado con una isleña y padre de cuatro hijos, no se integrará sino de manera lenta a la vida en Rapa. El personaje molesta. Pone nervioso. Los tentáculos de la  administración francesa interesados en afianzarse en la isla le piden que presente justificante de su diploma de bachillerato. Incapaz de demostrarlo, es reclasificado como instructor auxiliar y forzado a devolver algunas partidas de su salario. Le llega justo para cubrir sus necesidades y las de sus hijos.

Murió de cáncer en mayo de 1998.

Así termina la increíble   –pero verídica – historia de Marc Liblin. La pregunta persiste: ¿Cómo es posible que este niño de seis años de Haute-Saône haya podido hablar, sin haber aprendido nunca, una lengua únicamente hablada y comprendida por una pequeña comunidad insular aislada del Pacífico Sur?

La inmensidad del Pacífico Sur
Rapa Iti

Artículo de Damien Personnaz, publicado en Agoravox el 9 de agosto de 2010. Fuente utilizada: Jean Guillin, L’Archipel des Australes, Avignon, 2001

Sueño en otro idioma

«En el principio una mujer pájaro se enamoró del primer hombre que caminaba sobre la tierra. Y él se enamoró de ella, pero como no hablaban la misma lengua no podían consumar su amor. La mujer pájaro entonces decidió enseñarle a hablar zikril, la lengua de todos los seres de la jungla. De su unión nacimos todos y desde entonces hombres y animales hablamos el mismo idioma».

Es la breve explicación que Doña Jacinta le da sobre los orígenes de la lengua zikril a un joven lingüista. Martín está empeñado en rescatarla del olvido antes de que los dos únicos conocedores de la misma, los ancianos Isauro y Evaristo, que no se hablan entre sí debido a un conflicto del pasado, hayan desaparecido.

La película se llama Sueño en otro idioma, del director mexicano Ernesto Contreras. Ha sido escrita por el guionista Carlos Contreras, el cual ha creado una historia preciosa. Obtuvo varios premios en diversos certámenes cinematográficos en los que ha participado, tanto por la belleza de la historia, cómo por su compromiso y reivindicación de las lenguas indígenas, obviamente muchas de ellas en peligro de desaparición.

Lo que me parece más mágico es que, con la finalidad de que la película no hiciese referencia a ninguna comunidad indígena existente en la realidad, y de este modo evitar herir susceptibilidades o sentimientos; dado que el lenguaje en dichas comunidades tiene un carácter prácticamente sagrado, se optó por crear una lengua nueva: El zikril. Labor que realizó el lingüista mexicano Francisco Javier Félix Valdez, del cual pongo un enlace dónde da detalles de su trabajo: https://www.vice.com/es_latam/article/zmgpz5/este-tipo-invento-una-lengua-indigena

El lenguaje en general, en todas las culturas, ha tenido y tiene un carácter engendrador, creador, a través del sonido, el verbo. Las palabras curan o destruyen, nos acercan a lo divino y a lo mundano, permiten manifestar en el mundo exterior, mediante la voz y las palabras escritas, aquello que pensamos y sentimos. Tenemos el silencio o conciencia en el origen, surgen la mente y los pensamientos cómo una especie de puente, que permiten el paso de lo inmanifestado, sin forma, a su expresión en el mundo existencial a través de la palabra.

Por todo ello, crear un lenguaje nuevo con todas sus implicaciones, y llevarlo a la pantalla, me parece colosalmente creativo y mágico. No solo las grandes producciones de Hollywood tienen la capacidad de hacerlo. Me vienen a la memoria las sagas más conocidas de Star Trek y Star Wars. Pero sobre todo en lo referente a creación linguística superlativa tenemos el insuperable trabajo del profesor J.R.R. Tolkien, que llegó a crear cerca de una quincena de lenguajes diferenciados, con su gramática y su léxico, para que pudiesen comunicarse entre sí los pobladores de la Tierra Media.

Ell zikril no alcanzará tanta popularidad como el élfico, pero sí que será recordado por aquellos que visionen Sueño en otro idioma, una película intimista, que aborda el complejo mundo de las relaciones y las lenguas olvidadas. Muy bella visualmente, una delicia, un cuento en imágenes.